Pasa el tiempo.
Los segundos parecen gotas de limón.
Ácidos, cristalinos, dolorosos (si te entran en el cuerpo… en el ojo por ej.) y numerosos.
Sobre todo eso, numerosos.
Pasan sin cesar, como si no fueran pesados… como si nadie los pudiera contar.
Yo si los cuento y los veo pasar.
Ácidos y cítricos.
Tristes y dolorosos.
Me arden los ojos y no tengo un limón cerca.